El Asno Roñoso de la Cola Cortada / Mangy Ass with the lopped-off tail
Medicina musulmana
«El conocía bien al viejo Esculapio y a Dioscórides, y también a Rufus, al viejo Hipócrates, a Haly y a Galeno; a Serapión, Razes y Avicena; a Averroes, Damasceno y Constantino...» ("Cuentos de Canterbury", Cátedra, Madrid, 1997, pág. 75).
Geoffrey Chaucer (1342-1400)
El Sagrado Corán, al igual que los hadices (dichos y tradiciones), contiene una serie de aforismos médicos de orden general atribuidos al Profeta Muhammad (BPD). Tales sentencias no tardaron en ser reunidas y comentadas en varios tratados conocidos con el título genérico de «Medicina del Profeta». Asimismo, y como continuación de esa medicina profética, se desarrolló en el seno de la escuela shií duodecimana una tradición médica de los Doce Imames Impecables, la Paz sea con ellos (Véase Islamic Medical Wisdom. The Tibb al-A’imma, Ansariyan Publications, Qum, 1995).
Basados principalmente en las hierbas, la higiene, la dietética, las súplicas y las jaculatorias, esos aforismos y tradiciones otorgaron carta de nobleza a la medicina musulmana, que alcanzó un desarrollo y un grado de fiabilidad extraordinarios en todo el mundo islámico, gracias a una intensa investigación y a la enseñanza y la práctica dispensadas en una notable red de hospitales.
Cuando entre 637 y 651 derribaron el Imperio persa de los sasánidas, los musulmanes árabes se apoderaron de Gundishapur, ciudad del sudoeste de Irán, sobre el río Karún. Hallándose en todo su apogeo, esta ciudad, que había sido fundada por los sasánidas a finales del siglo III, constituía a la sazón el principal centro científico y médico del Asia central. La escuela de medicina de Gundishapur había recibido las aportaciones de científicos y de filósofos cristianos expulsados de Edesa (actual Urfa, en Turquía) por los bizantinos en el siglo V, o llegados después de que Justiniano cerrara la Academia de Atenas (529). La escuela de Gundishapur entonces se encontró en la confluencia de las tradiciones médicas griegas y helenísticas, así como de las experiencias y teorías persas e hindúes (estas últimas importantes en el terreno de la farmacología), y con los inmensos conocimientos que atesoraba se dispuso a fecundar la investigación médica ya en el seno del Islam.
Verdaderas «dinastías» de médicos nestorianos participaron en el Bagdad de los abbasíes en la construcción de hospitales y, sobre todo, en las traducciones, en primer lugar del griego, pero también del siríaco, del pahlaví persa y del sánscrito. Una empresa impulsada por los califas, quienes enviaron sendas misiones a Bizancio, comandadas por sabios cristianos y judíos, con el objeto de adquirir manuscritos, entre los cuales las obras médicas ocupaban un lugar primordial. El sabio cristiano de al-Hira y director de «La casa de la sabiduría», Hunain Ibn Ishaq (808-872), el más grande estos traductores, conocía el griego, el siríaco, el persa y el árabe, lengua en la cual tradujo, entre otros, los principales textos médicos de los griegos -un centenar de obras de Galeno, Hipócrates y Dioscórides-. Asimismo, escribió unas «Cuestiones de medicina» (bajo la forma de preguntas y respuestas), el «Tratado del ojo» y el «Libro de las drogas simples». Su hijo,Ishaq Ibn Hunain (m. 910) fue también médico y traductor. El traductor y matemático Tabit Ibn Qurra (836-901), por su parte, escribió una reconocida obra médica, «El tesoro».
A la antigua farmacopea, los musulmanes le añadieron ámbar gris, alcanfor, casia, clavos de especia, mercurio, mirra; e introdujeron nuevos preparados farmacéuticos: jarabes (sharáb en árabe), julepes (shulab), agua de rosas, etc. Los musulmanes establecieron las primeras farmacias y dispensarios, fundaron la primera escuela medieval de farmacia y escribieron grandes tratados de farmacología. Los médicos musulmanes siempre han sido entusiastas defensores del baño, especialmente en fiebres y en forma de baño de vapor. Sus instrucciones para el tratamiento de la viruela y el sarampión, apenas podrían mejorarse hoy en día.
Los filósofos franceses Denis Diderot (1713-1784) y Jean Le Rond d’Alembert (1717-1783) insertaron esta mención sobre la civilización islámica en su gran Enciclopedia o «Diccionario razonado de las Ciencias, las Artes y los Oficios», vasta obra de 17 tomos que se finalizó en 1772, 21 años después de la aparición del primer volumen, y en la que participaron también eruditos como Buffon, Holbach, Montesquieu, Quesnay, Rosseau, Turgot, Voltaire, etc: «Los árboles florecen en Córdoba; los placeres refinados, la magnificencia, la galantería reinan en la corte de los reyes moros. Fueron tal vez esos árabes quienes inventaron los torneos y los combates a pie. Sus espectáculos y teatros, por burdos que fueran, demostraban que los demás pueblos eran aun menos cultos. Córdoba era el único país de Occidente donde se cultivaba la geometría, la astronomía, la química, la medicina. Sancho el Craso, rey de León, tuvo que ir a Córdoba en 956 a ponerse en manos de un médico árabe, que, en vez de aceptar la invitación real, exigió que el rey acudiera a verlo».
No se equivocaba Geoffrey Chaucer, el padre de las letras inglesas, al destacar en su obra máxima los nombres de cuatro médicos musulmanes: Haly (Alí Ibn al-Abbás), Razes, Avicena y Averroes. Véase E. G. Browne: Arabian Medicine, Cambridge, 1921; Manfred Ullman: Islamic Medicine, Edinburgh University Press, Edinburgo, 1978.
HIGIENE
«Para que una ciudad esté preservada contra las influencias deletéreas de la atmósfera, es necesario levantarla en un lugar donde el aire es puro y no propenso a las enfermedades. Si el aire es inmóvil y de mala calidad, o sí la ciudad está situada en las inmediaciones de aguas corrompidas, de exhalaciones fétidas o de pantanos insalubres, la infección de las cercanías se introducirá allí prontamente y propagará las enfermedades entre todos los seres vivientes que esa ciudad encierra» (Al-Muqaddimah, pág. 617).
Ibn Jaldún (1332-1406)
Un arabista francés, Gustav Lebon (1841-1931), hablando de la higiene de los musulmanes, dice que «No han desconocido éstos la importancia de ella, pues harto sabían que la higiene nos enseña los medios de preservarnos de las enfermedades que la medicina no sabe curar. Las prescripciones en el Corán, como, por ejemplo, frecuencia en las abluciones, prohibición del vino y preferencia dada en los países cálidos al régimen vegetal sobre el animal, son muy cuerdas, y nada hay que criticar en las recomendaciones higiénicas que se atribuyen al Profeta... Parece que los hospitales árabes se construían con unas condiciones higiénicas muy superiores a las de nuestros establecimientos modernos. Hacíanlos muy grandes, y dejaban circular abundantemente por ellos el aire y el agua. Habiéndose encargado a ar-Razí que escogiese el barrio más sano de Bagdad para construir un hospital, empleó el siguiente medio, que no rechazarían hoy los partidarios de las teorías sobre los microbios. Suspendió unos pedazos de carne en varios barrios de la ciudad, y declaró más sano aquél donde la carne tardó más en descomponerse» (G. Lebon: La civilización de los árabes, El Nilo, Buenos Aires, 1974, págs. 441-2).
Numerosos especialistas han remarcado esta predilección musulmana por la higiene: «En la vida del musulmán las abluciones son una arraigada costumbre: cada vez que se toca algún objeto sucio, después de alguna secreción corporal, antes y después de las comidas, afectando a distintas partes del cuerpo, como manos, órganos genitales, boca, oídos, nariz... Ir al baño público, y procurarse una limpieza total, es obligado en ciertas ocasiones... y la purificación después de la menstruación o de las relaciones sexuales, habitual» (Martínez Montávez y Ruíz Bravo-Villasante: Europa Islámica. O. cit., págs. 166-8).
Por otra parte, Américo Castro remarca lo siguiente: «Si poseyéramos un mapa de los pueblos con baño en la España medieval, tendríamos un dato importante para medir el área de la influencia musulmana. Pueblecitos de Castilla en donde muy pocos practicarán hoy el uso del baño en agua caliente, poseían baños públicos en el siglo XIII....Incluso un pueblo insignificante como Usagre (Badajoz), poseía su baño... En estos fueros suele mandarse que el dueño del baño provea a los bañistas de agua caliente, jabón y toallas...En 1567 tuvo lugar una solemne ceremonia y fueron derribados todos los baños que había en Granada. La gente olvidó la costumbre de lavarse en España lo mismo que en Europa» (A. Castro: España en su historia. Cristianos, moros y judíos, Grijalbo Mondadori, Barcelona, 1996, págs. 82-83).
Por su parte, Philip K. Hitti en su History of the Arabs (Londres, 1937) dice que la Córdoba andalusí «tenía kilómetros de calles pavimentadas, con iluminación, para que la gente andase en la noche segura, mientras en Londres y París nadie que se aventurase en una noche lluviosa podría evitar hundirse en el barro, ¡y eso siete siglos después de que Córdoba estuviese pavimentada! Los hombres de Oxford mantenían por entonces que bañarse era una costumbre pagana, mientras los estudiantes de Córdoba se bañaban en lujosas termas públicas» (citado por Seied Muÿtaba Musaví Larí: El Islam y la civilización occidental, OPCI, Qum, 1990, pág. 188).
La peste negra y los médicos hispanomusulmanes
La gran epidemia del siglo XIV, la «muerte negra», provocada por la peste bubónica, que se cobró las vidas de cien millones de personas entre 1347 y 1348 (la mayor catástrofe que registra la historia de la humanidad), dio la oportunidad a los médicos musulmanes españoles para emanciparse del prejuicio de ciertos teólogos de escasos conocimientos que consideraban la peste como un castigo divino y para determinar que se trataba de una plaga originada por el contagio.
El profesor Angel Blanco Rebollo del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Barcelona explica los pormenores del fenómeno que conmocionó la Baja Edad Media: «La ciencia médica medieval, sorprendida ante una enfermedad que no se parecía en nada a cuanto conocía hasta entonces, buscó explicaciones de toda índole. Entre éstas, halló gran eco la que achacaba el mal a una alteración del aire, que se debía a una conjunción de los planetas. Así, el médico Guy de Chauliac (1300-1368) llegó a afirmar que la coincidencia de Saturno, Marte y Júpiter el 24 de marzo de 1345 había sido el factor principalñ para desencadenar la gran epidemia... Como cabe suponer, la época fue testigo de una notoria proliferación de tratados y remedios para combatir la peste. Entre ellos, debido a su carácter riguroso, merecen destacarse las obras de tres médicos hispanomusulmanes que describieron con todo lujo de detalles la epidemia de 1348 y los posibles remedios a seguir: «Descripción de la peste y medios para evitarla en lo sucesivo», de Ibn Játima, que por las respuestas que ofrece sobre la génesis, desarrollo y tratamiento de la enfermedad quizá puede considerarse como la obra más completa y acertada de su tiempo; «Información exacta acerca de la epidemia», de Al Saquri, de la cual se conserva un excelente resumen en El Escorial que lleva por título «El buen consejo»; y por último «El libro que satisface al que pregunta sobre la terrible enfermedad», de Ibn al-Jatib, tratado que versa acerca de la idea del contagio» (Angel Blanco: La peste negra, Anaya, Madrid, 1990, pág. 36).
Efectivamente, el célebre estadista, historiador y médico Ibn al-Jatib de Granada (ver aparte), describe en su famoso tratado de higiene algunas de las causas del contagio: «La existencia del contagio está determinada por la experiencia, el estudio y la evidencia de los sentidos, por la prueba fidedigna de propagación por medio de los vestidos, vasos, pendientes; se transmite por las personas de una casa determinada, por la contaminación producida en las aguas de un puerto a la llegada de personas procedentes de países infectados..., por la inmunidad en que se hallan los individuos aislados y... las tribus nómadas beduínas de Africa. Debe sentarse el principio de que cualquier prueba originada por la tradición debe ser modificada cuando está en contradicción manifiesta con la evidencia percibida por los sentidos» (Ibn al-Jatib: Kitab al-Wusul li-hifz al-sihha fi-l-fusul "Libro del cuidado de la salud durante las estaciones del año" o "Libro de Higiene", trad. cast. M.C. Vázquez de Benito, Edic. Universidad de Salamanca, Salamanca, 1984). Esta aguda observación de Ibn al-Jatib constituía una afirmación sensata y clarividente del Islam revolucionario en tiempos de intransigencia ortodoxa.
El médico andalusí Abu Ÿafar Muhammad Ibn Alí Ibn Játima (1323-1369?) —que fue amigo y corresponsal de Ibn al-Jatib—, escribió un libro sobre la epidemia de peste bubónica que asoló a la provincia de Almería entre los años 1348-1349. Este tratado es infinitamente superior a las numerosas obras sobre epidemias publicadas en Europa entre los siglos XIV y XVI. Dice Ibn Játima: «El resultado de mi larga experiencia es que si una persona se pone en contacto con un paciente inmediatamente se ve atacada por la epidemia y experimenta los mismos síntomas. Si el primer paciente expectora sangre, el segundo le sucede igual... Si al primero se le presentan bubas, el segundo aparece con ellas en los mismos sitios. Si el primero tiene una úlcera, al segundo se le presenta también; y este segundo paciente a su vez transmite la enfermedad». Dice Blanco que Ibn Játima «recomendaba asimismo no tocar ni la ropa ni los objetos cotidianos del paciente, ya que podrían estar apestados, recomendación que se veía fuertemente acrediatad por su experiencia en el zoco almeriense, y en especial el barrio de compraventa de ropa usada, donde la mortalidad fue muy superior a la que soportaron otros lugares de la ciudad. Con esta observación, el médico musulmán se adelantaba en muchos años a las modernas teorías sobre el contagio de las enfermedades infecciosas» (Angel Blanco:La peste negra. O. cit., págs. 30-31).
Para apreciar la capacidad de estos facultativos musulmanes hay que tener presente que la doctrina de las enfermedades contagiosas no está tratada por los médicos griegos y romanos y pasó casi desapercibida para la mayoría de los escritores de medicina medievales.
El investigador Blanco nos señala los orígenes de la plaga y otros detalles significativos: «Hoy sabemos que la peste, enfermedad infecciosa que afecta al hombre y a los roedores, se transmite de roedor en roedor y de éstos al hombre por medio de la pulga. La rata negra, portadora de la enfermedad, llegó a Europa en el siglo XIV y desplazó a la rata común europea, que no la padecía. Así comenzó la tragedia...Hoy está comúnmente aceptado que la epidemia siguió el curso de las caravanas que recorrían el Asia Central en dirección al Mar Negro. El origen podríamos localizarlo en el sureste de China, en la región de Yunnan, de donde los mogoles la importaron en 1253. Aproximadamente entre 1338-39 hizo su aparición en las proximidades del lago Issik-kul, en Rusia. A partir de aquí, y acompañando probablemente el desplazamiento de los ejércitos, la peste comenzó a moverse con gran rapidez. Entre 1346 y 47 estaba ya en Crimea, entrando en contacto con los circuitos económicos controlados por los genoveses e irrumpiendo bruscamente en la región mediterránea» (Angel Blanco: La peste negra. O. cit., págs.87 y 81).
Fenómenos climatológicos sumados a las alienantes condiciones de vida de la Europa medieval conspiraron para que la tragedia se convirtiera en una catástrofe colosal. Por ejemplo, desde principios del siglo XIV Europa sufrió una ola invernal —conocida como pequeña «Edad Glaciar»— que mató el ganado, congeló mares como el Báltico en 1303 y 1307 y forzó a las gentes a hacinarse para darse calor con las lógicas consecuencias de falta de higiene, promiscuidad y enfermedades: «Respecto al vestuario de las genets, se reducía a unos pocos e insuficientes harapos o a gruesos y sucios tabardos que servían de refugio a parásitos de todo tipo y se convertían en la causa frecuente de muchos contagios. En el campo, los animales de labor compartían el etcho de sus mismos propietarios, que aprovechaban así su calor natural, pero que eran fuente constante de infecciones. El aspecto exterior de las ciudades resultaba también desconsolador. Las calles, sin pavimentar, eran estrechas, carecían de alcantarillado y estaban mal aireadas... Las ratas negras merodeando impunemente por las calles inmundas, llenas de desperdicios, constituían una estampa concluyente de la existencia cotidiana en la Edad Media» (Angel Blanco: La peste negra. O. cit., págs. 22-23).
Un historiador británico agrega otros detalles no menos reveladores: «Las grandes casas solariegas —a menudo llenas de gentes y en ínfimas condiciones sanitarias— no resultaban mucho mejores que las cabañas de los campesinos; por otra parte, la dieta de las clases altas (mucha carne y mucho vino) no era mucho más sana que la de los labriegos (vegetales, cerveza o vino flojo)» (J.C. Russell: That Earlier Plague, Demography, 5, Londres, 1968).
El principal cronista de la época, el monje carmelita Jean de Venette (1308-1369), nos habla de los efectos fulminantes de la peste: «El que hoy estaba sano, mañana estaba muerto y enterrado. Tenían de repente bubones en las axilas, y la aparición de estas bubas era signo infalible de muerte».
El flagelo de las vicisitudes que produjo la Peste Negra caló hondo en la cultura europea. El humanista italiano Giovanni Boccaccio (1313-1375) describe los efectos de la peste en Florencia en el principio de su obra máxima, el «Decamerón» (1353). Igualmente, los pintores flamencosHieronymus Bosch «El Bosco» (1450-1516), Pieter Brueghel «El Viejo» (1528-1569) y su hijo,Pieter Brueghel «El Joven» (1564-1638), plasmaron con incomparable maestría una patética serie de pinturas que describen con gran realismo las convulsiones sociales de la Baja Edad Media durante la época de la peste: como la relajación de costumbres, la hipocresía del clero, la superstición y la ignorancia de los laicos, los crímenes y los excesos de los poderosos, etc.
Sería recién a fines del siglo XIX cuando el misterio de lo que causa la peste bubónica (del griegobubón: bulto, tumor, que se produce en las zonas ganglionares del cuerpo) sería desvelado: simultáneamente, el microbiólogo suizo Alexandre-Emile Yersin (1863-1943) y el bacteriólogo japonés Shibasaburu Kitisato (1852-1931) descubrirían el bacilo que la produce, —llamadoPasteurella pestis— durante un brote epidémico en Hong-Kong en 1894.
Véase Henry Sigerist: Civilization and Disease, University of Chicago Press, Chicago, 1943; Philip Ziegler: The Black Death, Harper & Row, Nueva York, 1969; G.A. Hodget: Historia social y económica de la Europa medieval, Alianza, Madrid, 1974; Henri Pirenne: Las ciudades medievales, Alianza, Madrid, 1975; J.N. Biraben: Les hommes et la Peste, 2 vols., Mouton, La Haya, 1975; William Mc Neill: Plagues and Peoples, Doubleday, Nueva York, 1976; E. Mitre, P. Azcarate y A. Arraz: Catástrofes medievales, Cuadernos Historia 16, nº 120, Madrid, 1985; J. Valdeón: La Baja Edad Media, Anaya, Madrid, 1987; Robert S. Gottfried: La muerte negra, FCE, México, 1989.
HOSPITALES
«He ordenado la construcción del hospital como señal de amplia compasión para con los enfermos pobres musulmanes».
Muhammad V, sultán de Granada.
El primer hospital (en árabe maristán) más famoso del Islam fue el fundado en Damasco en 707; cien años después contaba con veinticuatro médicos. La enseñanza médica se daba principalmente en los hospitales. En 931 había 860 médicos titulados en Bagdad.
Entre los hospitales cuya construcción está históricamente comprobada, el primero fue el que se erigió en Bagdad hacia 800 bajo la dirección del gran médico nestoriano Ÿibril Ibn Bajtishu. Este hospital tomó como modelo la brillante y cosmopolita academia médica de Gundishapur.
A partir del siglo IX, las ciudades de todo el mundo musulmán, desde Asia central a al-Andalus, se dotaron de instituciones similares. En cada hospital había un equipo de médicos y cirujanos —algunos de ellos especialistas—, así como personal de ambos sexos (los pacientes femeninos y masculinos estaban separados). Distintos departamentos atendían los casos de medicina interna, cirujía, oftalmología y ortopedia. Además, cada hospital importante contaba con una administración (se llegaron a redactar tratados sobre la buena administración de los centros hospitalarios), un dispensario, una farmacia —donde se preparaban las recetas médicas—, varios almacenes, una mezquita y, con frecuencia, una biblioteca especializada. Los maestros, como por ejemplo el gran ar-Razí, dispensaban a los estudiantes una enseñanza teórica y práctica, basada en la observación clínica y sancionada por la redacción de una tesis y la obtención de un diploma que permitía ejercer la medicina, tras haber pronunciado el juramento de Hipócrates.
En El Cairo, el primer hospital fundado por Ahmad Ibn Tulún (835-884) —el primero de los cinco tuluníes que gobernaron entre 868 y 905— hacia 872, existía todavía en el siglo XV y otros establecimientos sanitarios fueron localizados allí posteriormente.
En el siglo XII, el maristán de Damasco de Nuruddín Ibn Imaduddín Zenguí (1118-1174), sultán de Siria y Egipto, era uno de los más grandes de la época, y el hospital al-Mansurí, fundado en 1284 por el sultán mameluco Saifuddín Qala’ûn al-Alfí (gobernante entre 1279-1290) en El Cairo -todavía conservado en parte-, podía albergar a ocho mil pacientes de ambos sexos.
Los más famosos hospitales de al-Andalus son los de la Granada nazarí. En el último reducto del Islam en Europa, había por lo menos dos maristanes y una casa cuna a mediados del siglo XIV. Uno de ellos fue fundado por el sultán Muhammad V (m. 1391) en 1365 y englobaba también un hospicio o casa de alienados. Según Ibn al-Jatib (ver aparte), este maristán aventajaba al hospital al-Mansurí de El Cairo, hospital modélico según todas las referencias. En 1496, por orden de los reyes Católicos Isabel y Fernando, se expulsa a los enfermos del mismo y se instala en el edificio una «ceca» o Casa de la Moneda. La sólida estructura llegó en perfecto estado hasta el año 1843 cuando fue lamentablemente demolida.
En este nosocomio se empleaban técnicas novedosas, como la musicoterapia (apelando al murmullo del agua de las fuentes o a suaves melodías ejecutadas con el laúd, el qanún o la flauta de caña) para curar a los perturbados mentales, algo bastante distinto a la idiosincracia occidental que, incluso hoy día, a las puertas del siglo XXI, todavía apela a métodos psiquiátricos como el electroshock, chalecos de fuerza, el uso de fármacos nocivos en las "curas de sueño", la lobotomía, etc., o a interminables y costosas secciones de psicoterapia con bastantes magros resultados: «Al igual que en el resto del mundo islámico, los locos, de no ser peligrosos, quedaban en libertad y no eran importunados nunca» (Fernando Díaz-Plaja: La vida cotidiana en la España musulmana, Edaf, Madrid, 1993, pág. 336). Actualmente, el maristán que está cerca de Jan el Jalili en El Cairo emplea la música y el ruido del agua para curar a los dementes.
Pioneros de la medicina moderna
Los musulmanes superaron rápidamente a sus maestros. El gobierno califal, que difundió copias de los manuscritos por todo el mundo islámico (Egipto, Siria, Magreb, al-Andalus), supervisaba la práctica médica y paramédica de cirujanos, ortopedistas, oculistas, veterinarios, perfumistas (por los cadáveres), fabricantes de jarabes, boticarios y droguistas. Se publicaban manuales de clínica y la construcción de hospitales se extendió desde Irak a todo el mundo islámico.
Establecido en Bagdad, el médico y traductor iraní Alí Ibn Rabban at-Tabarí (m. 850) —no confundirlo con el historiador at-Tabarí (839-923)—, redactó el primer tratado médico completo en árabe, el «Libro de la sabiduría», en el que abordó todas las ramas de la medicina de entonces. En Egipto, donde fue notable la extensión de hospitales y bibliotecas, eran especialmente frecuentes las enfermedades oculares (y ello hasta el siglo XX); esto explica que Ibn Alí al-Mausilí escribiera para los fatimíes su «Libro sobre el tratamiento de las enfermedades del ojo», que fue una obra de referencia en Europa hasta el siglo XVIII.
El médico y filósofo judío Abu al-Barakat Hibat Allah Ibn Malká al-Bagdadí Awhad al-Zamán(1096-1170), de quien sabemos algo gracias al viajero judeo-andalusí Benjamín de Tudela (ver aparte), se convirtió al Islam en sus últimos años (entre 1160 y 1170) y es autor del Kitab al-Mu’tabar («Libro de lo que ha sido establecido por reflexiones personales»).
Las invasiones mongolas en los siglos XIII-XIV no impidieron que la medicina —la veterinaria incluída— conociera un brillante período (¡gracias al mecenazgo de los mogoles islamizados!) tal como patentiza en particular el médico, político e historiador persa Rashíd al-Din (1247-1318), que promovió la construcción de hospitales en Tabriz y fue médico personal del ilján mongol shiíUlÿaitú, que gobernó Irán entre 1304 y 1316.
El «renacimiento safaví» incidió también en la renovación de la medicina mediante obras como «La quintaesencia de la experiencia» (clínica), —en árabe, Julasat al-taÿarib—, de Muhammad Husaini Nurbajshí (m. 1507), conocido como Baha ud-Daula.
Entre otros notables facultativos safavíes pueden mencionarse a Hakim Muhammad (siglo XVII), tempranamente un oficial en el ejército otomano que escribió el «Tesoro Perfecto» (Dhajira-ie kamilah), el cual es el único tratado de cirugía de la época safávida, a Sultan Alí Gunadí y suDastur al-ilaÿ ("Reglas de tratamiento", a Kamaluddín Husaini de Mahán que redactóel Risalah dar tiriaq ("Tratado sobre la triaca"), y a Mir Muhammad Zamán, que compuso el Tuhfat al-mu’minim ("Regalo para los creyentes"), que trata tantos temas médicos como farmacológicos.
En la medida que la sífilis se expandía por el Irán del siglo XVII, importada por los viajeros extranjeros, especialmente franceses, es importante señalar el tratamiento aconsejado por un médico como Imaduddín para combatir el flagelo, a lo que los persas llamaban «fuego franco» (atishak-e faranÿi). La enfermedad fue primeramente observada por Baha ud-Daula, pero el tratamiento curativo fue llevado a cabo por Imaduddín. Su autoridad en la materia fue tan acabada, que incluso hoy día se continúa aplicando este tratamiento en algunas regiones de Irán y de la India.
La medicina islámica persa se difundió en la India desde el siglo XIV con la "Anatomía ilustrada" (1326) de Muhammad Ibn Ahmad Ilias. Ya en el siglo XV, Mansur Ibn Faqih Ilias escribió un famoso tratado de anatomía en persa, el Tashrih-e Mansurí ("La anatomía de Mansur"), dedicado al príncipe musulmán indio Pir Muhammad Bahadur Jan. Ain al-Mulk de Shiraz, dedicó su «Vocabulario de las drogas» (al-Alfaz al-adwiya) al soberano mogol Shah Ÿahán; del mismo modo ostenta el nombre de un príncipe mogol la obra Tibb-e Dara Shikohi ("Medicina de Dara Shikoh"), última gran enciclopedia médica musulmana. Dara Shikoh (1615-1659), hijo de Shah Ÿahán, fue un erudito que intentó conciliar las filosofías y místicas del Islam y el Hinduismo.
El primer gran médico otomano fue Hayyí Bashá Jidr al-Ayidiní (siglo XV), que vivió en El Cairo y escribió el Kitab shifá al-asqam wa dawa al-alam ("Libro de la curación de la enfermedad y del remedio de las penas"). Otro gran facultativo otomano fue Muhamad al-Qausuní (siglo XVI), médico de los sultanes Suleimán I el Magnífico (1494-1566) y Selim II (1524-1574), que redactó un tratado sobre las hemorroides llamado Kitab zad al-masir fi ‘ilaÿ al-bawasir ("Libro de la Provisión para la Curación de las Hemorroides"). En el siglo XVII sobresalió Salih Ibn Sallum, médico de Murad IV (1612-1640), que estudió la obra del controvertido médico y alquimista suizo Philippus Aureolus Theophrastus Bombastus von Hohenheim, llamado Paracelso (1493-1541).
El primer tratado otomano sobre la sífilis fue presentado al sultán Mehmed IV en 1655, basado en un famoso trabajo de Girolamo de Verona (1483-1553), con algunos préstamos de las investigaciones de Jean Fernel (1497-1558) sobre el tratamiento de esta enfermedad. Sin embargo, como fácilmente se puede comprobar, la medicina otomana estaba atrasada sobre éste y otros temas en más de un siglo con respecto a la de los europeos.
En el imperio otomano junto a los facultativos musulmanes se destacaron griegos comoPanagiotis Nicussias (m. 1673), graduado en la Universidad de Padua, y Alexandros Mavrocordátos —no confundirlo con el patriota homónimo de la independencia helénica que vivió entre 1791-1865—, y el cretense convertido al Islam Nuh Ibn Abdulmennan.
Médicos judíos al servicio del Islam
También numerosos médicos judíos, aportaron conocimiento y experiencias a los musulmanes otomanos, como es el caso de Manuel Brudo, llamado a veces Brudus Lusitanus, «Brudo el Lusitano», un criptojudío portugués que escapó de Portugal en 1530 y al llegar a Estambul pudo practicar el judaísmo con entera libertad. Moshé Hamón y Musa Ÿalinus al-Israilí (Moisés, el Galeno judío) fueron dos eminentes médicos judíos que se destacaron en la época del sultán Suleimán el Magnífico.
Hayatizadeh Feizí (m. 1691), famoso por sus obras médicas escritas en turco basadas en fuentes occidentales, fue un judío converso al Islam que fue el jefe de los médicos de la corte otomana bajo el gobierno de los sultanes Muhammad IV (1648-87) y Suleimán Ibrahim II (1687-1691).
Razes
La figura sobresaliente en esta humana dinastía de sanadores fue Abu Bakr Muhammad ar-Razí (844-926), famoso en Europa con el nombre de Razes. Como la mayor parte de los principales científicos y filósofos de su tiempo, era un persa que escribía en árabe. Nacido en Rei (la antigua Ragha), a unos ocho kilómetros del Teherán de nuestros días, estudió química, alquimia y medicina en Bagdad y escribió 237 libros, la mitad de medicina, de los cuales sólo 37 han sido recuperados. Su Kitab al-Hawi (Libro enciclopédico) trataba en veinte tomos todas las ramas de la medicina y todos los conocimientos de la medicina griega, siria y árabe antigua. Traducido al latín con el título de Liber continents, fue probablemente el libro de medicina más respetado y empleado con frecuencia en el mundo europeo durante varios siglos; era uno de los nueve libros —otro era el Canon de Avicena— que componían toda la biblioteca de la Facultad de Medicina de la Universidad de París en 1395.
Su monografía «Sobre la viruela y la escarlatina» (Kitab al-gadari wa al-hasba) puede considerarse como la primera descripción clásica de la viruela. Sus numerosas invenciones, el alcohol y el ácido sulfúrico por ejemplo, transformaron la ciencia química.
La más famosa de las obras de ar-Razí fue una exposición, en diez volúmenes, de la ciencia médica, el Kitab al-Mansurí ("Libro para Almansur"), dedicado a un príncipe del Jorasán. Gerardo de Cremona (1114-1187) tradujo al latín; el tomo noveno de esta traducción, el Nonus Almansoris, que fue un texto popular en las universidades europeas hasta el siglo XVI.
Ar-Razí introdujo nuevos remedios, como el ünguento mercurial, y el empleo del hilo de tripa en las suturas. Algunas de sus obras más breves muestran un amable aspecto de su carácter: una de ellas trataba «De cómo aun médicos expertos no pueden curar todas las enfermedades»; otra se titulaba: «Por qué ignorantes médicos, legos y mujeres tienen más éxito que sabios doctores en medicina».
Ar-Razí declara que el progreso científico sólo es posible si se sigue la huella de los antiguos, porque «el más reciente se beneficia con las adquisiciones de sus predecesores, a las que agrega su estudio personal».
Al-Israilí
Abu Yaqub Ishaq Ibn Suleimán al-Israilí (855-955), fue un célebre oculista y filósofo judío nacido en Egipto que ejerció en la ciudad de Qairuán, la capital de Ifriqiyya (Tunicia y Argelia oriental); sus libros sobre los elementos, las fiebres y la orina se tradujeron al latín en la Edad Media (con el nombre de Isaac Judaeus), al igual que su obra «Particularidades de la dieta». En cambio, su «Guía del médico», redactada en árabe, se ha conservado gracias a su traducción al hebreo.
El nombre de al-Israilí se ha vinculado al de Haly Abbás (ver más adelante) debido a que el traductor Constantino el Africano (siglo XI) atribuyó erróneamente a al-Israilí algunos textos que eran originales de ese médico iraní. Entre las auténticas contribuciones de al-Israilí —aparte de las ya mencionadas— se encuentra una colección de aforismos en hebreo, algunos de los cuales se inspiraban en las ideas de Razes. Los siguientes son un ejemplo significativo: «Si puedes curar al paciente valiéndote de una dieta, no recurras a los medicamentos». «No confíes en las panaceas, porque casi siempre son fruto de la ignorancia y la superstición». «Debes procurar que el paciente tenga fe en su curación, incluso aunque tú no estés seguro de ella, porque así favoreces la fuerza sanadora de la Naturaleza».
Haly Abbás
Alí Ibn al-Abbás al-Maÿusí (m. 994), el Haly Abbás de los latinos, era un médico persa, nacido en Ahwaz (hoy capital de la provincia iraní del Juzistán). El sobrenombre de al-Maÿusí («el mago») indica que su padre o su abuelo eran zoroastrianos (a los miembros de esta antigua creencia se los llamaba magos, de allí la historia de los «Tres Reyes Magos» persas). Miembro de la escuela shií, vivió en Bagdad bajo la protección del buyí Adud al-Daula (936-983).
El Kitab al-maliki («Libro real» o Liber regius, como lo llamaron los latinos), su trabajo principal, se lo dedicó a su mecenas y lleva como subtítulo Kamil al-sina’a al-tibbiyya («lo perfecto del arte médico»). Se divide en veinte maqalat («discursos»), de los cuales los diez primeros consideran la teoría y los restantes la práctica.
Un aspecto interesantísimo de esta obra casi desconocida fuera del ámbito de la investigación, es que en los tres primeros capítulos del primer discurso Alí Ibn al-Abbás, al considerar en general a la medicina y a los médicos, menciona y analiza críticamente muchos autores y obras del mundo helénico y musulmán, dando sobre todos un juicio sintético. Entre los distintos facultativos cita aHipócrates (460-377 a.C), que estima demasiado conciso, a Claudio Galeno (131-200), que en cambio le parece excesivamente extenso, a Oribasius de Pérgamo (325-400) —que descubrió las glándulas salivares y fue médico personal del emperador romano Juliano el Apóstata (331-363)—, y a Pablo de Egina (625-690) —cirujano y autor de la enciclopedia Epitomae medicae libri septem—, quienes según él dice, han tratado de una manera insuficiente la anatomía, la cirugía, la filosofía natural, la patología humoral y la etiología; en cuanto al médico cristiano sirio Iahia Ibn Serafiún (segunda mitad del siglo IX), el Serapion de los latinos, según Alí Ibn al-Abbás, ignora la cirugía y no habla de enfermedades importantes. Finalmente, se ocupa ampliamente y con admiración de ar-Razí, y lo categoriza como el primer gran médico del Islam.
Avicena
En la escuela de medicina de la Universidad de París, en el siglo XIV, había dos retratos de médicos musulmanes: «Razes» y «Avicena». El Islam conoce a uno de sus filósofos más grandes y médicos más famosos con el nombre de Abu Alí al-Husain Ibn Siná (980-1037). «A la edad de diez años -dice el historiador Ibn Jalikán- conocía perfectamente el Corán y la literatura en general, y había obtenido cierto grado de información en teología, aritmética y álgebra».Avicena reunió, juntamente con el legado de los conocimientos de la medicina griega, las aportaciones hechas por los musulmanes en su gigantesco «Canon de Medicina» (al-Qanun fi-l-Tibb), que constituye la obra maestra culminante de la sistematización islámica. Esta enciclopedia, que fue traducida al latín por Gerardo de Cremona y considerada indispensable en las universidades europeas hasta el siglo XVII, trata de medicina general, de medicamentos, de enfermedades que afectan a todas las partes del cuerpo, de la cabeza a los pies, de patología especial y de farmacopea.
Avicena distinguió 15 tipos de enfermedades y prescribió 760 remedios. Asimismo, identificó la tuberculosis, la menigitis y otras inflamaciones, e investigó las dolencias neurológicas. Eximio cirujano, diseñó óptimo instrumental quirúrgico.
Con Avicena «el príncipe de los médicos», la Medicina Islámica alcanzó su cenit en Oriente. desde aquella época, la tumba del gran médico y filósofo en Hamadán (Irán) es objeto de piadosa veneración.
Véase Hirschberg y Lippert: Die Augenheilkunde des Ibn Sina, Leipzig, 1902; P. De Koning:Avicenne. Livre Premier du Canon, París, 1903; Holmyard y Mandeville: Avicennae de Congelatione et Conglutinatione Lapidum, París, 1927; O.C. Grunter: A Treatise on the Canon of Medicine of Avicenna. Incorporating a translation of the first book, Londres, 1930.
Ibn al-Ÿazzar
Abu Ÿa’far Ahmad Ibn Ibrahim Ibn Abi Jalid al-Ÿazzar (931-1009), fue un médico oriundo de Qairuán (Tunicia) y discípulo de Abu Yaqub Ishaq Ibn Suleiman al-Israilí (855- 955), el famoso filósofo y oculista judío. Ibn al-Ÿazzar, el Algizar de los latinos, es autor de una obra médica monumental, el Zad al-musafir, que fue traducida al latín con el nombre de Viaticum peregrinantis por el monje viajero Constantino el Africano (1015-1087) de la abadía de Montecassino.
Tal vez el más completo vademécum de la medicina medieval, el Zad al-musafir consiste de siete libros y abarca las distintas enfermedades y sus tratamientos en una forma concisa. Contiene valiosas anotaciones, algunas desconocidas provenientes de médicos y filósofos como Aristóteles, Rufus, Galeno, Polemón, Qusta Ibn Luqa, Ishaq Ibn Imran e Ishaq Ibn Suleiman al-Israilí. Fue el principal libro de referencia en la Europa cristiana medieval y largamente utilizado en las escuelas de medicina (Salerno y Montpellier), y en las universidades (Bolonia, París, Oxford).
El Libro VI trata sobre las enfermedades venéreas que afectan a hombres y mujeres, y es de radical importancia para la historia de la sexualidad, tanto que influyó definitivamente en la composición de un tratado de obstetricia producido por la escuela salernitana, llamado, el Cum Actuor, cuya autora posible —se dice— es la legendaria médica llamada Trótula. El científico e investigadorGerrit Bos del Wellcome Institute for the History of Medicine de Londres ha publicado recientemente la obra erudita Ibn al-Jazzar on Sexual Diseases. A Critical Edition and Translation of Book Six of Zad al-musafir (E.J. Brill, Leiden, 1995).
Abulcasis
Uno de los médicos andalusíes más famosos es Abu-l-Qásim al-Zahrawí (936-1013), latinizado Abulcasis. Fue uno de los más grandes cirujanos del Islam y uno de los más importantes de la Europa medieval. Abulcasis fue fìsico en la corte de al-Hakam. Su celebridad radica en su Kitab al-tasrif fi liman aÿaz ‘an al-ta’alif ("Libro de la ayuda para quien carece de habilidad para usar voluminosos tratados"). En el libro se incluye una detallada sección quirúrgica, la primera de su clase, que resume el conocimiento quirúrgico de su tiempo. Este apartado fue traducido primero en latín por el incansable Gerardo de Cremona, y luego se vertió al provenzal y al hebreo. A mediados del siglo XIV un famoso cirujano francés lo incorporó a su libro. Tuvo muchas ediciones, entre las que se cuentan una de Venecia (1497), otra de Basilea (1541), y la tercera de Oxford (1778). Durante siglos el libro de Abulcasis ha sido texto obligado en las escuelas de medicina de Salerno, Lovaina y Montpellier.
Abulcasis trató por primera vez o puso énfasis especial en la cauterización de las heridas y describió la formación de cálculos en la vejiga. También publicó la necesidad de la disección y la vivisección. Aspecto destacable del libro del facultativo andalusí eran las ilustraciones de los instrumentos usados por el autor, que sirvieron de modelo en Asia y Europa.
Averroes
Abu al-Ualid Muhammad ben Ahmad Ibn Rushd, conocido universalmente como Averroes (1126-1198) fue uno de los máximos sabios de al-Andalus y del Islam occidental. Su obra médica ha sido casi olvidada en su fama como filósofo. Sin embargo, fue «uno de los más grandes médicos de su tiempo», junto con sus amigos Abentofail y Avenzoar, el primero en explicar la función de la retina y en reconocer que un ataque de viruela confiere una inmunidad subsiguiente. Su enciclopedia médica Kitab al-kulliyat fi al-tibb ("Libro sobre las generalidades de la Medicina") se compone de siete volúmenes que tratan respectivamente de anatomía, diagnosis, fisiología, higiene, materia médica, patología y terapéutica, y fue extensamente usada como libro de texto en las universidades cristianas, como Oxford, París, Lovaina, Montpellier y Roma.
Avenzoar
Ibn Zuhr, latinizado Avenzoar (1095-1161), andalusí nacido en Sevilla, que residió un tiempo en El Cairo, escribió el Kitab al-taysir fi ad-madawat wa-al-tadbir ("Libro que facilita el estudio de la terapéutica y la dieta"), un manual que un siglo más tarde fue traducido al latín consiguiendo una gran difusión, por consejos de su amigo y colega Averroes. En esta obra se describe por primera vez el absceso de periocardio, se recomienda la traqueotomía y la alimentación artificial del esófago. Avenzoar es uno de los primeros médicos en dar la noticia sobre el ácaro que produce la sarna. Eran los tiempos en que en al-Andalus se había creado un Ministerio de Investigaciones y Sanidad y a los perturbados mentales se los curaba utilizando terapias musicales en hospicios especiales dotados de jardines y fuentes de agua, un nivel aun no alcanzado por la psicoterapia occidental.
En sus trabajos se ocupa de las técnicas de preparación de los medicamentos, de las aplicaciones prácticas de la dieta y de la alquimia. Ejerció una importante influencia en la enseñanza de la medicina y la alquimia en la Europa medieval, a través de la traducción de sus textos al hebreo y al latín.
Al-Gafiqí
En la primera mitad del siglo XII vivió el oculista Muhammad Ibn Qassum Ibn Aslam al-Gafiqí, que nació cerca de Córdoba y practicó en dicha ciudad. Este fue el autor del Kitab al-murshid fi-l-kuhl ("Guía del oculista") del que se conserva un manuscrito único en la biblioteca de El Escorial. El tratado está compuesto por seis libros, ocupándose de medicina ocular e higiene de los ojos en los dos últimos, y puede considerarse como un fiel ejemplo de los conocimientos oftalmológicos que llegó a dominar la medicina islámica de la época. El instrumento óptico de dos cristales montados en armadura que se sujeta a las orejas llamado gafas, debe su nombre al inventor, el oculista andalusí al-Gafiqí.
Alhazen
Abu Alí al-Hasan Ibn al-Haitham, el Alhazen de los latinos, nacido en Basra (Irak) hacia 965, y muerto en El Cairo en 1039, y cuya actividad se desáarrolló especialmente en Egipto bajo la administración del califa fatimí al-Hakim (996-1021), ha sido llamado con justicia «el padre de la óptica». Fue el primero en describir el ojo humano. Dio también una explicación de la visión binocular; estudió cuidadosamente los fenómenos de reflexión y de refracción, y, haciendo experiencias con segmentos esféricos o curvos (recipientes de vidrio llenos de agua), se aproximó al descubrimiento del fenómeno del poder aumentativo de los lentes, hecho que recién tres siglos después encontró su explicación en Italia, y todavía tres siglos más tarde su explicación teórica.
Su principal tratado sobre el tema es el Kitab al-manazir ("Libro de la óptica"), cuya influencia en Oriente y en los ámbitos universitarios europeos fue enorme. Realizó numerosísimas investigaciones y descubrimientos. El fenómeno de la refracción atmosférica llamó su atención y con él explicó por qué el sol y la luna cerca del horizonte parecen más grandes. Estudió el fenómeno del crepúsculo y en catóptrica hizo experiencias con numerosos espejos convexos y cóncavos.
Es importante señalar que Alhazen hizo también importantes contribuciones al estudio de la refracción y descubrió una aproximación que luego determinaron el astrónomo holandésWillebrord van Royen Snell (1580-1626) y el filósofo y matemático francés René Descartes (1596-1650).
Es fundamental señalar que Alhazen fue al mismo tiempo un hábil experimentador, que construía personalmente piezas de repuestos para sus aparatos, y un teórico consumado, familiarizado con las técnicas matemáticas más perfeccionadas de su época. Al conciliar la teoría con la experimentación, Alhazen se anticipó a la ciencia moderna occidental, nacida, según el filósofo, matemático y sociólogo británico Bertrand Russell (1872-1970), de la unión entre la especulación griega y el empirismo islámico.
La medicina musulmana atribuía especial importancia al cuidado de los ojos. El oftalmólogo,kahhál en árabe, era un personaje familiar en la sociedad musulmana de Egipto, Irán o al-Andalus, que simultáneamente practicaba la medicina y a menudo actuaba como consejero y psicólogo.
La oftalmología islámica estableció un nexo estrecho entre el cerebro y el ojo conocimientos que hoy sorprenden por lo avanzados. Estos incluían el empleo de anestésicos en cirugía. Finalmente, cabe destacar que el árabe proporcionó a las lenguas europeas numerosos términos en materia de oftalmología. Véase R. Rashed: Optique et mathématiques: recherches sur l’histoire de la pensée scientifique en arabe, Variorum, Londres, 1992.
Ibn Nafís
Sobre el médico musulmán de origen sirio llamado Ibn al-Nafís (1210-1288) se tienen pocos datos , ya que un contemporáneo suyo, el bibliógrafo y médico Ibn Abi Usaibí’a (1194-1270), no le menciona en su ‘Uiún al-anba fi tabaqat al-atibba ("Las fuentes esenciales de la clasificación de los médicos"), que contiene 380 biografías, comenzando por los griegos y acabando con sus contemporáneos (ed. Muller, 2 vols., 1884.).
Ibn al-Nafís estudió, además de medicina, gramática, lógica y teología. Fue médico principal en Egipto y médico personal del sultán mameluco Malik az-Zahir as-Salihí Ruknuddín Baibars Bundukdarí (1223-1277), el heroico paladín que venció repetidamente a los cruzados, considerado «el salvador del Islam» por detener una gran invasión de los mongoles el 3 de septiembre de 1260, en la batalla de Ain Ÿalut ("Las fuentes de Goliat"), en el norte de Palestina, cerca de Nazaret (cfr. R. Grousset: Histoire des croisades et du royaume franc de de Jérusalem, vol. VII y VIII, Tallander, París, 1981).
Asimismo, Ibn al Nafís desarrolló una destacable actividad literaria. Sin embargo, su más importante logro es el haber descubierto la circulación menor de la sangre. Esto ocurría tres siglos y medio antes de la época de William Harvey (1578-1657), el médico inglés a quien se atribuye el «descubrimiento». Lo que hace especialmente notable el descubrimiento de Ibn al-Nafís es el que llegó a él más por deducción que por disección. Se ha descrito a este científico del siglo XIII como «el que no receta una medicina cuando bastará con la dieta».
Ibn al-Quff
Ibn al-Quff (1233-1286) es un médico de origen sirio que utiliza las enseñanzas de Abulcasis y las aplica en los tratamientos de las heridas producidas en los combates mantenidos entre los musulmanes y los invasores cruzados. en tierras de Egipto y Palestina. Su obra principal, el Kitab al-’umda fi sina’at al- ÿiraha ("Libro del arte de la cirugía") ofrece un completo tratado sobre cirugía. Ibn al-Quff pretende mediante este trabajo que los cirujanos aprendan teoría médica, para de ese desempeñar correctamente la labor que tienen encomendada. Su obra, pese a no ser muy divulgada, es un importante eslabón en la cirugía medieval.
Ibn al-Jatib
Abu Abdallah Muhammad al-Salmaní Ibn al-Jatib (1333-1375), a quien dieron por su elocuencia sus contemporáneos el honroso sobrenombre de Lisán ud Din o «Lengua de la fe», es el más completo escritor de la Granada nazarí y uno de los más importantes adherentes al pensamiento shií en al-Andalus. Nacido probablemente en Loja (ciudad al oeste de Granada por el camino que va a Antequera) su maestro fue el sabio y poeta Ibn al-Ÿayyab (1274-1349), que escribió exquisitos poemas a la Alhambra y el Generalife. Uno de sus mejores amigos fue el historiador Ibn Jaldún(ver aparte). Fue político, historiador, filósofo, místico, literato y un médico muy afamado. SuKitab al-Wusul li hifz al-sihha fi al-fusul ("Libro de la Higiene según las estaciones del año"), traducido directamente del árabe por la profesora María de la Concepción Vázquez de Benito, de la Universidad de Salamanca (1984), nos da informaciones sobre cómo combatir la peste bubónica, la famosa «Peste Negra» que asoló Europa hacia 1348. Igualmente son importantes sus trabajos históricos sobre Granada: al-Ihata fi ta’rij Garnata, y al-Lamha al-badriyya fi-l-daula al-nasriyya, y sobre mística: Rawdat al-ta’rif bi-l-hubb al-sharif. Véase muy especialmente Emilio de Santiago: El polígrafo granadino Ibn al-Jatib y el sufismo, Diputación Provincial de Historia del Islam, Granada, 1986, y Rachel Arié: El Reino Nasrí de Granada 1232-1492, Mapfre, Madrid, 1992; Ibn al-Jatib: Historia de los reyes de la Alhambra (al-Lamha al-Badriyya fi-l-daula al-nasriyya). Traducción de José María Casciaro y estudio preliminar de Emilio Molina, Ed. Universidad de Granada, Granada, 1998.
El investigador español Jacinto Bosch Vilá (1922-1985), catedrático-director del Departamento de Historia del Islam de la Universidad de Granada, dice que «Ibn al-Jatib era un hombre de gran personalidad en sí mismo, el primero en todo, capaz de lo más difícil, mordaz, también, cuando quería serlo. Agudo observador, de pluma ágil y artística, pensador y creador, convincente, inteligente y diplomático. Objeto de envidias que se trocaban en odios, de odios que se hacían calumnias, que arrastraban a la muerte».
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Wird de la Tariqa Alawiya
A-petición del hermano Omar de Galicia, paso a explicar algunos aspectos del wird de la tariqa 'alawiya:
Buena pregunta la tuya. Espero que mi respuesta pueda satisfacer, al menos en parte, a la verdad que hay latente en las obras nafila.
Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim
Allahumma salli 'ala sayyidina Muhammadin 'abdiKa wa rasuliKa nabiyyi-l-'umiyi wa 'ala 'alihi wa sahbihi wa sallim.
El wird paracticado en la tariqa 'alawy se encuentra enraizado en el hadiz y el Qur'an. Esto quiere decir que las invocaciones practicadas en él eran practicadas así mismo por Rasul (salla-l-Lahu 'alayhi wa sallam).
El contenido general de dicha forma de invocación está dividido en tres partes fundamentales; correspondiendo cada una de ellas al Islam, Iman e Ihsan respectivamente (Istigfar, salli 'ala Muhammad y Tawhid).
Dejemos la explicación sobre la surat-al-Waqi'a para el final y comencemos por el Istigfar.
Haddiz: "Yo pido perdón a mi Señor 70 o 100 (en un haddiz dice 70 y en otro 100) veces cada mañana y cada tarde".
Este es el dalil de la primera parte consagrada al perdon de Allah.
Una vez hemos agachado nuestra cabeza delante de Allah con humildad, podemos seguir por la segunda parte, la cual está consagrada al salat sobre Rasul.
Haddiz: "Aquel quien pide el saludo sobre mí una sola vez, Allah se lo devolverá diez veces...".
Es por este motivo que los sufis 'alawy realizan cien veces esta invocación mañana y tarde. "Allahumma salli 'ala sayyidina Muhammadin 'abdika wa rasulika nabiyyi-l-umiyi wa ala 'alihi wa sahbihi wa sallim"
Porqué cien veces? Como esta peculiaridad existe asimismo en la tercera parte del wird lo explicaremos al final.
Haddiz: "Yo soy la ciudad del conocimiento y 'Ali es la puerta"
Una vez hemos abierto la puerta y entrado en la ciudad seguimos por al Tawhid.
La tercera parte es Tawhid: "La ilaha illa-l-Lah wahdahu la chariqa lahu, lahu-l-mulku wa lahu-l-hamd wa Huwa 'ala kulli chay'in qadir".
Haddiz: "Si pusiéramos en un plato de la balanza todo lo que hay en los cielos y en la Tierra, y en el otro plato pusiéramos "La ilaha illa-l-Lah", la balanza se inclinaría del lado de "Lailaha illa-l-Lah".
Otro haddiz: "La mejor acción es dejar la lengua húmeda con el recuerdo de Allah"
Seguimos con la ayat al-kursy, la cual según Rasul está destinada a la protección contra los males de la dunya y contra los chayatin.
Finalmente pasamos a leer la surat al ijlas pues terminamos con el Tawhid y finalizamos con el salat 'ala-n-naby para significar el carácter Muhammadiano de nuestra invocación.
La surat al Waqi'a en el wird fué introducida por el chayj al-Alawy, pues la sunnah indica que puede ser utilizada para prevenir la indigencia de recursos materiales. En aquella época de la dominación francesa en Argelia algunos fuqaras pasaban importantes problemas económicos. Asi pues la introducción de esta surat a la cabeza del wird cambió la vida a muchos de ellos.
Me podría extender más, sin embargo considero lo expuesto como suficiente para que alguien pueda pedir más concretización sobre un punto particular, y así dejar la puerta abierta a la oportunidad de profundizar un poco tema por tema.
Porqué cien veces cada invocación?
En el caso del Istigfar ya lo hemos explicado.
En el caso del sallat 'ala Muhammad, completemos el haddiz explidado más arriba.
"A aquel que pide el sallat de Allah sobre mí, Allah se lo devuelve 10 veces, a aquel que lo pide 100 veces, Allah le devuelve 1000 veces, y a aquel que lo hace 1000 veces, el fuego del infierno no le tocará jamás".
En el caso de La ilaha iila-l-Lah... no encontramos una mención específica sobre un número determinado, pero como en todo hay que poner un orden, sobre todo cuando se trata de una invocación de la comunidad, el hecho de dejarlo en cien entra en consonancia con el resto de invocaciones.
Hemos de decir sin embargo, pues creo que existe alguna confusión por parte de algunos fuqara, que este wird tal y como viene de ser explicado no es una condición "sine quanon" en el seno de la tariqa. Cada faqir tiene su maqam y es en función de este maqam que debe dirigir su 'ibada. Pero esto ya es la labor del Chayj y no debemos dar más explicaciones en este comentario.
Me hablas de algunos que dicen que en esto hay Bidda'a.
Yo digo: Es bidda'a decir que el wird es bidda'a.
No hay nada en este wird que no esté en la Sunnah, y si alguien dice algo en contra deberá documentarlo con su correspondiente dalil.
Por supuesto que si alguien sostiene dicha asertación está invitado a encontrar en el Qur'an o en el haddiz algo que soporte sus palabras, y sino lo hace, deberá cargar con el fardo de haber hecho objeto de maledicencia a los musulmanes con sus afirmaciones.
Y Allah sabe más.
Sallam.
Autor: Abdul Karim Mullor
Fuente: http://alandalusunasolaumma.blogspot.com/2010/03/wird-de-la-tariqa-alawiya.html
Enlace a una recitación del wird de la tariqa 'Alawiya. Click Here to Read More..
Buena pregunta la tuya. Espero que mi respuesta pueda satisfacer, al menos en parte, a la verdad que hay latente en las obras nafila.
Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim
Allahumma salli 'ala sayyidina Muhammadin 'abdiKa wa rasuliKa nabiyyi-l-'umiyi wa 'ala 'alihi wa sahbihi wa sallim.
El wird paracticado en la tariqa 'alawy se encuentra enraizado en el hadiz y el Qur'an. Esto quiere decir que las invocaciones practicadas en él eran practicadas así mismo por Rasul (salla-l-Lahu 'alayhi wa sallam).
El contenido general de dicha forma de invocación está dividido en tres partes fundamentales; correspondiendo cada una de ellas al Islam, Iman e Ihsan respectivamente (Istigfar, salli 'ala Muhammad y Tawhid).
Dejemos la explicación sobre la surat-al-Waqi'a para el final y comencemos por el Istigfar.
Haddiz: "Yo pido perdón a mi Señor 70 o 100 (en un haddiz dice 70 y en otro 100) veces cada mañana y cada tarde".
Este es el dalil de la primera parte consagrada al perdon de Allah.
Una vez hemos agachado nuestra cabeza delante de Allah con humildad, podemos seguir por la segunda parte, la cual está consagrada al salat sobre Rasul.
Haddiz: "Aquel quien pide el saludo sobre mí una sola vez, Allah se lo devolverá diez veces...".
Es por este motivo que los sufis 'alawy realizan cien veces esta invocación mañana y tarde. "Allahumma salli 'ala sayyidina Muhammadin 'abdika wa rasulika nabiyyi-l-umiyi wa ala 'alihi wa sahbihi wa sallim"
Porqué cien veces? Como esta peculiaridad existe asimismo en la tercera parte del wird lo explicaremos al final.
Haddiz: "Yo soy la ciudad del conocimiento y 'Ali es la puerta"
Una vez hemos abierto la puerta y entrado en la ciudad seguimos por al Tawhid.
La tercera parte es Tawhid: "La ilaha illa-l-Lah wahdahu la chariqa lahu, lahu-l-mulku wa lahu-l-hamd wa Huwa 'ala kulli chay'in qadir".
Haddiz: "Si pusiéramos en un plato de la balanza todo lo que hay en los cielos y en la Tierra, y en el otro plato pusiéramos "La ilaha illa-l-Lah", la balanza se inclinaría del lado de "Lailaha illa-l-Lah".
Otro haddiz: "La mejor acción es dejar la lengua húmeda con el recuerdo de Allah"
Seguimos con la ayat al-kursy, la cual según Rasul está destinada a la protección contra los males de la dunya y contra los chayatin.
Finalmente pasamos a leer la surat al ijlas pues terminamos con el Tawhid y finalizamos con el salat 'ala-n-naby para significar el carácter Muhammadiano de nuestra invocación.
La surat al Waqi'a en el wird fué introducida por el chayj al-Alawy, pues la sunnah indica que puede ser utilizada para prevenir la indigencia de recursos materiales. En aquella época de la dominación francesa en Argelia algunos fuqaras pasaban importantes problemas económicos. Asi pues la introducción de esta surat a la cabeza del wird cambió la vida a muchos de ellos.
Me podría extender más, sin embargo considero lo expuesto como suficiente para que alguien pueda pedir más concretización sobre un punto particular, y así dejar la puerta abierta a la oportunidad de profundizar un poco tema por tema.
Porqué cien veces cada invocación?
En el caso del Istigfar ya lo hemos explicado.
En el caso del sallat 'ala Muhammad, completemos el haddiz explidado más arriba.
"A aquel que pide el sallat de Allah sobre mí, Allah se lo devuelve 10 veces, a aquel que lo pide 100 veces, Allah le devuelve 1000 veces, y a aquel que lo hace 1000 veces, el fuego del infierno no le tocará jamás".
En el caso de La ilaha iila-l-Lah... no encontramos una mención específica sobre un número determinado, pero como en todo hay que poner un orden, sobre todo cuando se trata de una invocación de la comunidad, el hecho de dejarlo en cien entra en consonancia con el resto de invocaciones.
Hemos de decir sin embargo, pues creo que existe alguna confusión por parte de algunos fuqara, que este wird tal y como viene de ser explicado no es una condición "sine quanon" en el seno de la tariqa. Cada faqir tiene su maqam y es en función de este maqam que debe dirigir su 'ibada. Pero esto ya es la labor del Chayj y no debemos dar más explicaciones en este comentario.
Me hablas de algunos que dicen que en esto hay Bidda'a.
Yo digo: Es bidda'a decir que el wird es bidda'a.
No hay nada en este wird que no esté en la Sunnah, y si alguien dice algo en contra deberá documentarlo con su correspondiente dalil.
Por supuesto que si alguien sostiene dicha asertación está invitado a encontrar en el Qur'an o en el haddiz algo que soporte sus palabras, y sino lo hace, deberá cargar con el fardo de haber hecho objeto de maledicencia a los musulmanes con sus afirmaciones.
Y Allah sabe más.
Sallam.
Autor: Abdul Karim Mullor
Fuente: http://alandalusunasolaumma.blogspot.com/2010/03/wird-de-la-tariqa-alawiya.html
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Tariqa Alawiya
WAHABISMO NO ES ISLAM
Los Wahabis son uno de los grupos que se llaman a sí mismos musulmanes mientras, de hecho, se esfuerzan en demoler el Islam.
Autor: Ayub Sabri Pasha
Texto completo en http://www.islamchile.com/wahabismo.htm Click Here to Read More..
Ayub Sabri Pasha (m. 1308 (1890)), Contralmirante en tiempos del trigésimo cuarto sultán Otomano, ‘Abdel Hamid Jan II (1258-1336 (1842-1890)), enterrado en la capilla del sultán Mahmud, en Estambul, escribió un libreto en el que habló sobre el Wahabismo con todo detalle (Mir’at al-Haramain, vol. III, pp. 99; cinco volúmenes en turco, Matba’a-i Bahriye, Istambul, 1301-1306).
Lo que sigue es traducción, en su mayor parte, del libro de Ayub Sabri Pasha.
El Wahabismo fue establecido por Muhammad ibn ‘Abdel Wahab. Nació en Huraimila, en el Nayd, Arabia, en 1111 (1699) y murió en 1206 (1791). Viajó a Basora, Bagdad, Irán, India y Damasco, por intereses comerciales y viajeros. En esos viajes conoció los heréticos libros escritos por Ahmad ibn Taimiiah de Harrán (661-728 (1263-1328), el contenido de los cuales es incompatible con las creencias de la Gente de la Sunnah (Ahl us-Sunnah).
Como era muy astuto y charlatán, comenzó a ser conocido como "el Sheij del Nayd". Para aumentar su fama, acudió a las conferencias de los sabios hambalis en Medina y, posteriormente, en Damasco y, tras su regreso al Nayd, escribió muchos libros.
Su libro, Kitâb at-Tawhid, fue refutado por los sabios de Meca con muchas y preciosas respuestas, aportando contundente documentación que fue recopilada en una colección titulada Saif ul-Yabbar, en 1221 y posteriormente impresa en Pakistán. Fue reproducida por Isik Kitabevi en Estambul, en 1395 (1975).
Kitâb at-Tawhid fue comentado por su nieto ‘Abd ur-Rahmán y, con sus comentarios interpolados, fue publicado en Egipto con el título Fatj al-Mayid, por un wahabi llamado Muhammad Hamid.
Autor: Ayub Sabri Pasha
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LA CRISIS DEL SISTEMA FINANCIERO. EL ISLAM ES LA ALTERNATIVA
Antes de proponer la alternativa al sistema financiero veamos primero como funciona.
Autor: Umar Farruq Gutiérrez, responsable del Zakat de la Comunidad Islámica en España.
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El sistema está formado básicamente por bancos interconectados de diferentes clases, bancos comerciales, de inversiones, bancos centrales, bancos emisores, etc, y bolsas de valores donde se cotizan las acciones de las empresas más grandes del mundo.
Los bancos son empresas privadas muy peculiares. Pertenecen a sus accionistas como cualquier otra empresa. Pero mientras que las empresas “normales” utilizan sus recursos propios o los recursos que les han prestado los bancos para ejercer su actividad, los bancos utilizan el dinero que sus clientes han depositado en sus oficinas. Su actividad no es producir bienes ni servicios, ni comerciar con mercancías, sino prestar dinero que no es suyo, emitir productos financieros, invertir en valores bursátiles o en deuda (bonos), o participar en el capital social de otras empresas. En Europa los bancos están obligados a retener el 2% de los depósitos, que es lo que se denomina coeficiente de caja. O sea, que si nosotros efectuamos un depósito de 1000 euros en nuestro banco, este dispone de 980 euros que usa como quiere. El coeficiente de caja sirve para garantizar la solvencia a corto plazo de los bancos y controlar el efecto multiplicador del dinero que produce el sistema bancario.
Para entender el efecto multiplicador del dinero vamos a poner un ejemplo:
Un señor deposita en el banco 1000 euros. Con este dinero el banco presta a otro 980. Este señor deposita en su banco 800 y se gasta 160. Este segundo banco presta 784 a un tercero, que a su vez ingresa 600 y gasta 184, y así sucesivamente. En el caso de España el multiplicador es de 9,2. Eso significa que si uno realiza un depósito de 1000 euros como los depósitos generan créditos y estos a su vez generan depósitos al final del día los 1000 euros iníciales se han convertido en 9.200.
El negocio tradicional de los bancos es prestar dinero y cobrar un interés por ello. Los bancos dedicados a este negocio son los llamados bancos comerciales. Cuando la demanda de sus clientes es superior a la cantidad de dinero que el banco puede prestar según sus depósitos (es lo que ha ocurrido en España en los últimos 8 años con la burbuja inmobiliaria), el banco puede recurrir al mercado interbancario, (préstamos entre los bancos) para conseguir más dinero. En la zona euro los bancos se prestan dinero entre sí a un tipo de interés que se llama Euribor.
En la zona euro el Banco Central Europeo BCE dispone de los depósitos que los bancos están obligados a retener (el coeficiente de caja) y puede emitir dinero nuevo, fija el tipo de interés y cuando lo considera oportuno inyecta liquidez en el Sistema de la siguiente forma:
El BCE decide lanzar al Sistema 100.000 millones de euros al tipo de interés que ha fijado (ahora es el 2%) y avisa a los bancos europeos de la operación. Estos transmiten al BCE la cantidad de dinero que quieren, se procede a calcular el total de millones y se establece un prorrateo para dar a cada uno lo que le corresponde en esa subasta. Por ejemplo, si el total de lo solicitado por los bancos es 200.000 millones de euros se presta a cada uno la mitad de lo que han pedido y hasta la próxima subasta.
A consecuencia de la crisis el presidente Jean Claude Trichet ha abierto hace poco de par en par las arcas del BCE. Ahora hay liquidez sin límites a un precio fijado de antemano, con lo cual se evita el procedimiento de subastas que encarecía la adquisición de dinero por parte de los bancos.
Como los préstamos del BCE se han de devolver en muy corto plazo, los bancos que necesitan dinero a medio y largo plazo acuden al mercado interbancario a que otros bancos les presten el dinero que necesitan. Ahora el tipo de interés es el Euribor que depende de la oferta y la demanda, normalmente está un punto o dos más alto que el tipo de interés oficial.
Los bancos prestan dinero a sus clientes a un interés, naturalmente, siempre mayor que el Euribor. Este incremento también depende de la oferta y la demanda, además de la competencia entre bancos y del tipo de operaciones.
La mayoría de los bancos actualmente dedica una parte de sus recursos no a prestar dinero, sino a invertirlo en el mercado financiero. Los especialistas en esto último que se han hecho muy famosos últimamente son los bancos de inversión. Estos son los Lehman Brothers, Merryill Linch. Goldman Sachs, etc.
Los bancos de inversiones no se dedican a eso tan aburrido y tan poco rentable de prestar dinero, sino a invertirlo en las operaciones que consideran pueden dar mayor beneficio a escala mundial. La oferta del mercado financiero es muy variada y muy atractiva, se puede invertir en cualquier valor de cualquier bolsa del mundo, hacer operaciones a corto (apostar que un valor va a bajar) o a largo (que va a subir), vender y comprar a una fecha dada en el futuro, adquirir opciones de compra o de venta para ejecutarlas en el futuro, etc, etc. Estos bancos son especialistas y han logrado en los últimos años grandes beneficios para sus clientes y sus accionistas.
LA CRISIS
En el mercado financiero también están los activos de los bancos, o sea los préstamos que han hecho, por ejemplo, las hipotecas. Las hipotecas se empaquetan en unas emisiones de bonos muy especiales porque están divididas en tramos según su solvencia. Así un inversor puede adquirir un tramo más seguro, o uno con más riesgo, lo que significa intereses mucho más altos. Ahora bien, si un señor puede pedir una hipoteca poniendo como garantía un activo, o sea, una casa, ¿Por qué una institución financiera no iba a poder pedir a su vez dinero prestado presentando como aval un activo financiero?¿ Y porque no usar como garantía un bono basado en una hipoteca garantizada por una vivienda?
En otras palabras, en estos últimos años los bancos que llevan prestando enormes cantidades de dinero a un tipo de interés alto, - cuanto mayor es el riesgo mayor es el interés – necesitan más dinero para continuar el negocio, entonces lanzan al mercado emisiones de bonos, o sea, deuda con unas condiciones de amortización y un interés determinado. Lo llaman bono estructurado con la garantía del banco y avalado por una hipoteca, o sea, una casa. El negocio del banco es que el interés que paga por estos bonos es menor que el consigue con las hipotecas. Además los inversores que han comprado estos bonos por los que reciben un interés intentarán endeudarse si consiguen préstamos a un interés menor para seguir comprando estos bonos, y así sucesivamente. Llega un momento que ya no importa lo que hay detrás del producto financiero que ofrece el mercado, lo que importa es el interés que ofrece y los plazos de amortización. Miles de personas se dedican todos los días a estudiar los productos financieros que aparecen en la pantalla de su ordenador para invertir el dinero de sus clientes en los que ofrezcan mayor interés. En palabras del escritor José Luis Sampedro la codicia que en su acepción taurina es el ímpetu con el que embisten algunos toros es aplicable al capitalismo, que es esencialmente predatorio, sin respeto a la naturaleza, ni a las personas. En este ambiente no es de extrañar que el señor Madoff se haya pasado veinte años vendiendo sus fondos solo porque ofrecía un interés del 10 % .A propósito de este asunto, el responsable del departamento de análisis de riesgos del banco Santander hizo un viaje a New York con varios de sus colaboradores para visitar al Sr. Madoff, dos semanas antes de que este Sr. se hiciera mundialmente famoso al descubrirse su monumental estafa de más de 50.000 millones de dólares. El objetivo del viaje era analizar los riesgos de los clientes privilegiados del banco que habían invertido más de 2.300 millones de euros en los famosos fondos Madoff. A los tres días regresó a Madrid convencido de la solvencia y seguridad de esos activos. Desconozco si el Banco le dio una gratificación, le incremento el sueldo y la categoría o le puso de patitas en la calle. Cualquier cosa es posible.
La crisis financiera comienza cuando una gran cantidad de hipotecas en EEUU no se pueden cobrar. Son las llamadas hipotecas subprime, o también hipotecas basura. La mayoría de los bancos en EEUU y muchos bancos europeos tienen algún producto basado en estas hipotecas, es lo que llaman activos tóxicos. Algunos bancos no pueden ocultar por más tiempo sus pérdidas y las bolsas sufren caídas casi diariamente en todo el mundo.
Las pérdidas de los bancos son enormes:
Lehman Brothers 613.000 millones de dólares, Citigroup 311.000, AIG 161.000, las agencias hipotecarias Fannie Mae 133.000 y Freddie Mac 127.000, Merill Linch 51.800, todas en EEUU. En Europa UBS(Suiza) 44.200, HSBC (Reino Unido) 27.400.
El 4 de septiembre las agencias inmobiliarias Fannie Mae y Freddie Mac son nacionalizadas.
El 15 de setiembre de 2008 el banco de inversiones Lehman Brothers quiebra. Dos meses antes las mayores empresas de rating STANDARD&POOR’S, MOODY’S y FITCH concedían a Lehman Brothers la calificación triple A, AAA, la más alta garantía de solvencia y seguridad. Su ex presidente Richard Fuld cobraba 13.000 euros a la hora.
Poco después de quebrar el banco de inversiones Lehman Brothers el gobierno USA primero decide, para evitar más quiebras y el derrumbe de la Bolsa, comprar a los bancos americanos sus activos tóxicos y suspender las operaciones de 800 empresas especialistas en operaciones a corto (que apostaban a la baja), después decide como en Inglaterra entrar en el capital de los bancos. Tanto el gobierno USA como los gobiernos europeos han decidido prestar últimamente a sus bancos miles de millones de dólares o euros para salvar el sistema financiero. Hay que recordar que ese dinero es el que proviene de los impuestos que nuestros gobiernos nos exigen.
El sistema financiero que funciona para incrementar el capital con la práctica de la usura se basa en la confianza de la gente. Después de la quiebra de L. Brothers todos los gobiernos europeos incrementaron la garantía de los depósitos bancarios. En España estaba en 20.000 euros por cada titular de cada cuenta y la subieron a 100.000 euros. Para eso está creado el Fondo de Garantía de Depósitos. Es una medida para restablecer la confianza en los bancos y evitar que la gente retire su dinero.
Últimamente están pensando en EEUU la posibilidad de crear un banco malo que compre todos los activos tóxicos de los bancos, y así permita a estos sanear sus balances y convertirlos en bancos buenos. Los activos que el Tesoro podría comprar ascienden a unos tres billones de euros, y se estima que aunque el gobierno consiga vender todos esos títulos las pérdidas podrían llegar al billón de euros. La verdad es que la inyección de capital público en los bancos de EEUU ha sido ruinosa ya que el valor de los 8 mayores bancos del país ha seguido cayendo en picado, y ya no saben qué hacer.
El sistema financiero depende hasta tal punto de los bancos que estos se permiten el lujo de no traspasar el dinero que les llega de los gobiernos a las empresas y las personas, sino que deciden quedárselo sin más explicaciones para sanear sus balances. Dada la gran cantidad de dinero que han invertido en lo que ahora llaman activos tóxicos, todos tratan de ocultar, mientras sea posible, sus enormes deudas y desconfían los unos de los otros. Esto hace que retengan el dinero. Dadas las características del sistema si los bancos deciden ahora no prestar dinero, como es el caso, la cantidad de dinero en circulación que como hemos visto antes tiene un efecto multiplicador, se reduce en la misma proporción, 9,2 veces.
En todos los países gobierno y oposición han estado básicamente de acuerdo para adoptar estas medidas, y no se ha oído ninguna voz discrepante en ningún sitio.
Hasta aquí hemos hecho un repaso muy breve de lo que ha ocurrido y está ocurriendo en el sistema financiero. En vista de los acontecimientos vamos a hacernos algunas preguntas y reflexiones.
La opinión de todos los políticos es que el sistema financiero es para el progreso y desarrollo del mundo como la sangre para el cuerpo humano, necesario, imprescindible, vital. Por eso todos apoyan la transfusión de sangre para que el enfermo se reanime.
Cualquier empresa mal gestionada, que no es competitiva, que no vende los productos que fabrica puede declararse en quiebra y despedir a sus trabajadores. Los bancos mal gestionados, que tienen enormes deudas por su mala gestión no pueden quebrar, para eso están los gobiernos de sus países, para prestarles todo el dinero que necesiten.
Las bolsas llevan varios años con ganancias y nadie dice nada. ¿Por qué tanto alboroto cuando hay pérdidas?
Los gobiernos democráticos pueden destinar cientos de miles de millones de euros o dólares, que sale de nuestros bolsillos, para dárselo a los bancos cuando les dé la gana, y no pasa nada, nadie dice nada. ¿Hay algún límite?
El sistema financiero ofrece tantas posibilidades para invertir dinero que se ha convertido en una especie de gran casino mundial. El sistema permite a unos cuantos señores jugar con el dinero de los demás, cuando ganan se lo quedan ellos, y cuando lo pierden, nuestros gobiernos les prestan el dinero que nos quitan a nosotros – vía impuestos- para que sigan jugando.
Además nadie es responsable. Si usted o yo perdemos dinero nuestro o de nuestros socios somos responsables de esas pérdidas, pero si uno es consejero de un gran banco no pasa nada. Lo peor que le puede ocurrir es que le despidan con una enorme indemnización.
La gran novedad financiera en nuestra época es el mercado de futuros y derivados financieros, que permite, por una parte traer capitales del futuro al presente y, por otra, aportar una peligrosa sensación de seguridad y control del riesgo. Estas prácticas son muy útiles para alterar el precio de las cosas. Pongamos un ejemplo: Hace unos meses el precio del barril de petróleo superaba los 140 dólares, y seguía subiendo porque las órdenes de compra para dentro de un mes a este precio eran de tal volumen que prácticamente se había vendido todo el petróleo a este precio para dentro de un mes, así que, el precio del petróleo de mañana tendía a subir. Ahora con la crisis el precio está a menos de 50 dólares.
Por efecto de la crisis las economías de EEUU y Europa han entrado en recesión. Se produce menos que el año anterior. Además ya se contempla un escenario de deflación.
Deflación es cuando bajan los precios. Los consumidores no gastan dinero porque esperan que los precios bajen más. Los comercios y empresas no tienen más remedio que bajar los precios para vender. Llega un momento en que no vale la pena producir nada porque no tiene salida. Las empresas cierran, las cifras del desempleo se disparan. Sobreviene entonces el colapso económico.
Estamos contemplando estos días el colapso del sistema capitalista en todo el mundo, y los esfuerzos de los gobiernos para mantenerlo en pie. El sistema comunista ya se derrumbó hace años, así que ya no se puede contemplar como alternativa. El debate que se ha dado durante todo el siglo XX entre comunismo y capitalismo, y que acabó con el triunfo de este, ha resultado estéril, ya que el sistema capitalista está demostrando ser un gigante con pies de barro. En estos tiempos de crisis no se escucha ninguna crítica seria de este sistema y el debate se limita exclusivamente a qué medidas han de tomar los gobiernos para salir de la “crisis”. Se da por descontando que el capitalismo es el mejor de los sistemas posibles, que ha conducido a la humanidad por la senda del progreso y el bienestar, y que lo que hay que hacer es corregir algunos pequeños defectos. Las críticas más serias dicen que hay que limitar la creación de dinero bancario mediante la elevación de los coeficientes de caja y exigir al sistema financiero que el dinero se dirija a la actividad productiva. El grupo G20 reunido en Washington hace unas semanas, para según palabras de Sarkozy “refundar el capitalismo”, ha decidido reunirse de nuevo próximamente para estudiar una posible regulación del mercado, e inyectar en el sistema desde los bancos emisores todo el dinero que haga falta. El objetivo, como era de esperar, es salvar el sistema.
Cuando hablo del sistema no me refiero solamente al sistema financiero. El sistema engloba el sistema político y el económico. El sistema es el conjunto de Estados con gobiernos democráticos que dejan a sus ciudadanos elegir libremente a sus presidentes, pero que les obligan a usar el papel moneda que ellos pueden emitir a su voluntad, y les exigen pagar impuestos cuando trabajan, cuando crean empresas, cuando compran, cuando venden, en definitiva, cuando se mueven.
Para conocer los logros del sistema basta con echar una mirada al mundo en que vivimos:
1º.Un total de 2,700 millones de personas, el 40% de la población mundial, viven en una situación de pobreza. De ellos, 1.600 millones sobreviven con cerca de 1,25 euros diarios, y otras 1.100 millones viven en condiciones de pobreza extrema, con menos de 0,79 euros al día. Además, 35.000 personas mueren de hambre cada 24 horas en un mundo en que el gasto medio por persona es de 13,4 euros diarios.
2º.Según el informe del observatorio Hunger Watch, que lleva por título "El Hambre Estacional" y que ha sido publicado por Acción contra el Hambre tratar a los 19 millones de niños que padecen desnutrición aguda severa en el mundo no costaría más de 3.049 millones de euros, una cifra que incluye el tratamiento nutricional completo de cada enfermo y la producción local de alimento terapéutico necesario, el denominado Ready To Use Therapeutic Food (RUTF).Nuestros gobiernos democráticos han decidido rescatar a los bancos con un coste de 2 billones de dólares, que al final tendremos que pagar los contribuyentes. Para estos niños no hay nada.
3º. El 6% de la población mundial poseen el 59% de toda la riqueza. El 50% sufren malnutrición. El 70% son incapaces de leer.
4º. En los países desarrollados, salvo un escaso 10% de su población, pasamos toda nuestra vida adulta pagando a los bancos las deudas que inevitablemente contraemos con ellos para poder comprarnos una casa, un coche, o un electrodoméstico.
5º. La imperiosa necesidad de producir más, consumir más, ser más competitivos, etc, está ocasionando un grave deterioro en nuestro planeta, hace que el ser humano se sienta en lucha con los demás y altera su escala de valores haciéndole más egoísta e insolidario.
6º. La injusticia, el desprecio del ser humano, las guerras para controlar los recursos energéticos, la proliferación de arsenal nuclear, el terrorismo, etc, son consecuencias de este sistema.
En definitiva, este sistema que nos han dicho y nos dicen que es el mejor posible, que genera progreso y desarrollo, que nos permite ser libres y alcanzar la felicidad, es un desastre.
Hay continentes enteros como África, y gran parte de Asia y Sudamérica cuya población esta empobrecida. Salvo una pequeña minoría, el resto de la población mundial pasa más de la mitad de su vida pagando las letras de su hipoteca, de su coche, o de sus electrodomésticos. Muchos no pueden tener una casa en propiedad en su vida.
La situación actual del mundo, la pobreza, la injusticia, el deterioro del planeta, el gigantesco enriquecimiento de unos pocos a costa de la pobreza de millones de personas tienen un causante: el sistema financiero.
Como consecuencia de esta crisis a los casi mil millones de personas que no comen lo suficiente para vivir hay que añadir otros cien millones más.
El sistema financiero es como una gran telaraña que envuelve nuestro planeta y en cuya red estamos atrapados como insectos los millones de personas que vivimos o sobrevivimos en él.
Nos han hecho creer que somos libres, podemos votar en los países democráticos al gobierno o a la oposición, pero el dominio de la banca sobre nuestras personas permanece inalterable.
Además nos han dicho que este sistema es el mejor de los posibles, genera progreso y desarrollo y no hay alternativa. Y nos lo hemos creído.
Además nos han dicho que este sistema es el mejor de los posibles, genera progreso y desarrollo y no hay alternativa. Y nos lo hemos creído.
Estamos convencidos de que la mayoría de la población mundial desea un cambio real para mejorar el mundo en que vivimos. Este cambio solo es posible si desmantelamos el sistema financiero. Y esto solo será posible, con el permiso de Allah, si nosotros nos lo creemos.
Vamos a plantear una alternativa al sistema financiero.
Para poder eliminar el sistema financiero debemos implantar en la sociedad otro sistema de intercambio de bienes y servicios, que respetando la propiedad privada y la libertad de los individuos permita a la gente vivir con dignidad.
Antes de proponer las líneas básicas de funcionamiento de un nuevo modelo vamos a estudiar las causas y los efectos del encarecimiento constante de los precios. La inflación.
Todos los años de manera inevitable suben los precios. Hay países como India (12%), Argentina ( 11%), y otros en donde la inflación es tan exagerada que todas las transacciones están contaminadas por ella, y en los demás países con niveles entre el 2 y el 5% la vida económica está condicionada por ella. La inflación destruye el ahorro individual y la confianza en los propios recursos ya que ella va erosionando gradualmente los ahorros de las personas. La persona, que tiene unos ahorros depositados en su banco y ve que ese dinero está perdiendo poder adquisitivo, es lógico que decida invertir en alguno de los maravillosos, seguros y rentables productos financieros que le ofrece su banco. La inflación, o sea, la depreciación del dinero es el motor que hace llegar dinero a cualquier producto financiero que le ofrezca un interés mayor que el porcentaje de inflación. A mayor inflación mayor es la presión para que el dinero afluya a la bolsa, lo que hace que las acciones suban de una manera que no tiene nada que ver con su valor real.
En las últimas décadas los gobiernos han ido asumiendo cada vez más funciones de forma que sus gastos se han disparado. El gobierno no tiene otra riqueza e ingresos que los que saca de los individuos. La riqueza que transfiere a sus beneficiarios debe primero quitárselo a sus víctimas. Como lo que ingresa es menor que lo que gasta incurre en déficits crónicos. Para hacer frente a estas deudas o para producir condiciones económicas de auge con un mayor empleo y actividad el banco central se ve obligado a expandir el suministro de moneda legal de curso forzoso. A medida que la cantidad de moneda oficial aumenta, su poder adquisitivo desciende y los precios tienen que subir. Los gobiernos son los principales causantes de la inflación. Además la inflación se utiliza como argumento para justificar la usura. Si yo presto a un amigo 1000 euros que me los devuelve en un año sin interés habré perdido unos 50 euros, ya que lo que hace un año compraba por 1000 euros ahora vale 1050.
LA ALTERNATIVA
Para poder reanimar al enfermo que tiene su sangre contaminada hay que ir sustituyendo esta sangre por sangre pura. Para limpiar el sistema financiero hay que acabar con la inflación y con la usura.
Para acabar con la inflación y estabilizar la moneda se debe quitar a los gobiernos sus facultades monopólicas sobre la moneda. Hay que volver a la moneda sana.
La mera existencia de un monopolio monetario que pueda lanzar al mercado las cantidades de dinero que estime oportuno, que puede manejar y manipular el mercado monetario es la antítesis de lo que son la libertad y el derecho a elegir de los individuos. Cuando se estabilice la cantidad de moneda, su control puede volver al pueblo.. Cuando el hombre es libre, elige la moneda natural sin las trabas impuestas por el gobierno y los políticos. El oro es moneda mundial que une a todos los países en un sistema monetario y facilita el intercambio pacifico y la división de trabajo. Durante más de dos mil años sus cualidades naturales lo convirtieron en el medio natural de cambio para todos los hombres. Al contrario de la moneda política es una moneda honesta que ha sobrevivido a través del tiempo y ha conservado su valor. En un primer paso hay que fijar un tipo de cambio entre el papel y el oro de forma que toda la moneda de papel esté respaldada por oro y la gente pueda optar libremente por utilizar el papel moneda respaldado por oro o el propio oro. En los pasos siguientes el papel moneda, tal como lo entendemos ahora, debe desaparecer. Una sociedad que prefiere la paz al conflicto, la libertad individual a la coerción del gobierno y la riqueza a la pobreza, no tiene otra alternativa que emplear moneda honesta, y ésta es el oro.
El profesor Hans F. Sennholz ya dijo en los años setenta: “ Confiar nuestra moneda a los gobiernos es como confiar nuestro canario a un gato hambriento”.
Para desactivar el motor de la inflación y estabilizar la moneda debemos conseguir:
1º. Las máquinas inflacionarias que son los bancos emisores deben ser abolidos.
2º. La moneda en circulación debe ser totalmente rescatable en oro.
3º. Los presupuestos de los países deben estar equilibrados todos los años.
4º. Estos ajustes conducirán a una recesión de la que debemos salir disminuyendo los impuestos a las actividades económicas.
El modelo del patrón oro tiene la capacidad de reajustar automáticamente las balanzas de pagos. Si las exportaciones de un país son superiores a sus importaciones, recibe oro como pago y sus reservas aumentan provocando la expansión de la base monetaria. El aumento de la base de dinero en circulación corrige el desequilibrio automáticamente por dos vías, haciendo crecer la demanda de productos importados y aumentando los precios de los productos nacionales reduciendo sus exportaciones. Si , por el contrario, el comercio exterior de un país es deficitario, la disminución de las reservas de oro provoca contracción de la base monetaria reduciendo la demanda interior de bienes importados y abaratando los productos nacionales en el exterior.
El retorno al patrón oro precipitará un reajuste económico serio que llamamos recesión. Para salir pronto de ella y apresurar la recuperación económica el gobierno debe reducir sus gastos y disminuir los impuestos a la actividad productiva.
Una vez estabilizada la moneda, o sea, acabada la inflación hay que acabar con la usura.
Acabar con la usura significa acabar con los bancos cuya razón de ser es prestar dinero con interés. Ahora bien, como todos sabemos la banca proporciona el alimento imprescindible para que las empresas funcionen. El dinero tiene que seguir llegando a las empresas y a las personas. Los bancos han de sustituirse por lugares donde se puede guardar dinero, donde pueden llegar las diferentes posibilidades de inversión y desde donde se pueda enviar y recibir dinero.
El dinero tiene potencialidad. Permite a su propietario pagar trabajos, comprar objetos, etc..
Con el dinero se pueden hacer dos cosas: Guardarlo o utilizarlo. Si utilizamos el dinero, o sea lo gastamos ya sea en consumo o inversión, estamos favoreciendo a las personas a las que llega nuestro dinero. Tanto si compramos un coche como si montamos una empresa estamos ayudando al anterior propietario del coche y a los trabajadores que lo han fabricado y en el caso de una empresa a los trabajadores de la misma. El dinero que guardamos es el que no genera ningún beneficio. Este es el dinero por el que hay que pagar un impuesto.
En la actualidad el dinero invertido en el sector financiero o especulativo es mucho mayor que el invertido en el sector productivo. Este dinero está invertido pero no en la economía real, no genera trabajo ni produce nada, solo beneficia a su propietario y a la pequeña minoría que actúa de la misma forma. Es un beneficio producido exclusivamente por los movimientos de capital de un lado a otro, y basado en la usura.
El presidente de Brasil Lula da Silva dijo en la pasada cumbre del G20: “ La crisis tiene que superarse invirtiendo en el sector productivo y no en la especulación”. Creo que es de lo más sensato que se ha dicho estos días. El dinero invertido en especulación o guardado no beneficia a terceras personas. El dinero empleado en la economía real, en la economía productiva si lo hace. Hay que promover, facilitar y favorecer a las personas que utilizan su dinero en la economía real.
Las inversiones productivas y los trabajos no deben gravarse con ningún impuesto por parte de los gobiernos.
En definitiva, el modelo económico que proponemos tiene las siguientes características:
1º Una moneda estable independiente de los gobiernos, una moneda libre basada en el oro.
1º Una moneda estable independiente de los gobiernos, una moneda libre basada en el oro.
2º Un horizonte de precios estables. No hay inflación, o esta es mínima.
3º No hay prácticas usureras. No hay bancos.
El sistema monetario kafir ha de ser sustituido por el modelo islámico, cuyas instituciones básicas son la Ceca Islámica, la Wakala Islámica y la Oficina del Muhtasib.
La Ceca se encarga de acuñar las monedas de oro y plata (dinares y dírhams).
La Wakala islámica es la oficina del wakil, que actua bajo la autoridad de un emir y la supervisión de un muhtasib. Sus funciones son:
Guardar y administrar las cuentas en dinares y dírhams.
Efectuar los pagos y transacciones ordenados por los titulares de las cuentas.
Efectuar los pagos y transacciones ordenados por los titulares de las cuentas.
Actuar como centro de inversiones, informando a los titulares de las cuentas de las posibilidades de inversión.
Ahora, con los avances tecnológicos, todo aquel que tenga un proyecto que necesite financiación puede presentarlo en su oficina más próxima y esta transmitirlo por la red y recibir el dinero de cualquier persona del mundo que decida invertir en ese proyecto. Los inversores pueden invertir dependiendo de su capacidad en los proyectos que deseen y con las cantidades que decidan. Las inversiones pueden generar beneficios o pérdidas, no es el caso del banco que presta el dinero con un interés independiente del éxito o fracaso del negocio.
El muhtasib es el auditor encargado de comprobar la corrección de las operaciones realizadas por las wakalas y las cecas islámicas.
4º No debe haber impuestos a la actividad productiva, ni a los trabajadores ni al capital que se emplea en la economía productiva. Los enormes presupuestos de los Estados que se dedican a quitar dinero a unos para dárselo a otros y de paso quedarse ellos con una parte considerable, deben disminuir y ser equilibrados. El impuesto a aplicar a la riqueza acumulada ha de ser el 2,5%. El zakat.
5º Los mercados especulativos han de desaparecer. El dinero solo puede generar riqueza en la economía productiva.
6º Impulsar la creación de los awqaf. Un waqf se establece cuando su fundador o fundadores deciden que los beneficios de una propiedad, de una industria o de un negocio se destinen a sufragar los gastos de una institución benéfica, una mezquita, etc. En las sociedades musulmanas gran parte de los gastos sociales se satisfacen por el sistema de los awqaf. Un sistema que está fuera del control del Estado y de las injerencias políticas, y proporciona una base segura y estable para la sociedad.
Cuando consigamos que el sistema económico mundial logre estos objetivos tendremos un mundo más justo, seremos más libres, disminuirá el terrorismo y la producción de armamento, así mismo no necesitaremos tanta burocracia y tantos políticos, Los gobiernos, que actualmente son esas enormes maquinarias de recaudar impuestos, deben limitarse a entregar el dinero recaudado a los pobres y necesitados. Los gastos sociales, pensiones, sanidad, educación, etc deben ir pasando a la sociedad.
4º No debe haber impuestos a la actividad productiva, ni a los trabajadores ni al capital que se emplea en la economía productiva. Los enormes presupuestos de los Estados que se dedican a quitar dinero a unos para dárselo a otros y de paso quedarse ellos con una parte considerable, deben disminuir y ser equilibrados. El impuesto a aplicar a la riqueza acumulada ha de ser el 2,5%. El zakat.
5º Los mercados especulativos han de desaparecer. El dinero solo puede generar riqueza en la economía productiva.
6º Impulsar la creación de los awqaf. Un waqf se establece cuando su fundador o fundadores deciden que los beneficios de una propiedad, de una industria o de un negocio se destinen a sufragar los gastos de una institución benéfica, una mezquita, etc. En las sociedades musulmanas gran parte de los gastos sociales se satisfacen por el sistema de los awqaf. Un sistema que está fuera del control del Estado y de las injerencias políticas, y proporciona una base segura y estable para la sociedad.
Cuando consigamos que el sistema económico mundial logre estos objetivos tendremos un mundo más justo, seremos más libres, disminuirá el terrorismo y la producción de armamento, así mismo no necesitaremos tanta burocracia y tantos políticos, Los gobiernos, que actualmente son esas enormes maquinarias de recaudar impuestos, deben limitarse a entregar el dinero recaudado a los pobres y necesitados. Los gastos sociales, pensiones, sanidad, educación, etc deben ir pasando a la sociedad.
Para conseguir estos objetivos ha de haber una etapa de transición en donde las prioridades básicas son que el dinero siga llegando a las empresas y a las personas, y sobre todo atender las necesidades básicas de todos los habitantes del planeta.
Quiero terminar diciendo que, aunque muchas personas, en el mejor de los casos, piensen que todo esto es una utopía, hay en el mundo miles de millones de personas que saben que este es el modelo económico que está de acuerdo con el último mensaje enviado por el Creador al género humano. Es el mensaje del Islam. Y el mensaje es completo.
Esta nueva forma y práctica económica, sana y equitativa, no solo es posible sino que es el modelo por cuya implantación debemos luchar los casi 2000 millones de musulmanes del mundo. Es nuestra responsabilidad. No es una utopía porque sabemos que no hay poder ni fuerza excepto por Allah.
La haula wa la quata illa billah
Salam alaikum
Autor: Umar Farruq Gutiérrez, responsable del Zakat de la Comunidad Islámica en España.
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